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  • “Lenguaje Lego” de Chimpancés Revela Orígenes del Habla Humana

    Los investigadores han estado fascinados durante mucho tiempo por los orígenes del lenguaje y cómo evolucionó a partir de formas de comunicación más simples. Una nueva investigación publicada en *Science Advances* revela que los chimpancés en Costa de Marfil combinan vocalizaciones —gruñidos, ladridos, gritos y jadeos— de maneras sorprendentemente complejas, de forma similar a cómo se usan “Legos” lingüísticos para transmitir significados matizados. Este descubrimiento sugiere un posible paso clave en la evolución del lenguaje, que cierra la brecha entre la comunicación animal y la sintaxis humana.

    En el corazón del Parque Nacional Taï en Costa de Marfil, los chimpancés están demostrando una notable capacidad para comunicarse, utilizando un sistema vocal complejo que refleja algunos aspectos del lenguaje humano. Investigadores, que informan en Science Advances, han descubierto que estos primates combinan varias llamadas, como gruñidos, ladridos, gritos y jadeos, de una manera nunca antes vista en otros animales no humanos.

    Esta investigación innovadora resalta la importancia de las vocalizaciones de los chimpancés, sugiriendo que emplean múltiples estrategias para crear significado. Cédric Girard-Buttoz, biólogo evolutivo del CNRS en Lyon, Francia, enfatiza que la diferencia fundamental entre el lenguaje humano y la comunicación animal radica en la combinación de sonidos para formar palabras y, posteriormente, oraciones. Esta capacidad, observada en los chimpancés, marca un paso evolutivo crucial hacia la sintaxis compleja que caracteriza el lenguaje humano.

    El estudio, realizado por Girard-Buttoz y sus colegas, implicó la grabación y el análisis de más de 4.300 sonidos producidos por 53 chimpancés adultos en el bosque de Taï durante 2019 y 2020. El equipo identificó 16 “bigramas” diferentes, que son secuencias cortas de dos sonidos. A través del análisis estadístico, correlacionaron estos bigramas con comportamientos específicos, revelando los significados detrás de estas combinaciones vocales.

    Los hallazgos revelaron que los chimpancés no se basan en un solo método para combinar sonidos. Emplean al menos cuatro estrategias distintas, una complejidad que no se había documentado previamente en otros animales no humanos. Por ejemplo, pueden combinar los sonidos A y B para crear un nuevo significado, C. También pueden modificar el significado de un sonido agregando otro, de manera similar al uso de prefijos o sufijos en el lenguaje humano. Además, el orden de los sonidos importa; un “hoo + gruñido” tiene un significado diferente a un “gruñido + hoo”.

    Investigaciones anteriores sobre los orígenes evolutivos del lenguaje en animales no humanos revelaron que las especies suelen tener una capacidad limitada para combinar sonidos, a menudo confiando en una sola estrategia. Estas combinaciones suelen estar relacionadas con eventos específicos, como encuentros con depredadores, donde la necesidad de una comunicación precisa es crítica. Girard-Buttoz señala que los chimpancés, sin embargo, utilizan estas combinaciones de manera más amplia, en una amplia gama de situaciones de la vida diaria. Esto sugiere que estas combinaciones les permiten comunicarse sobre múltiples cosas simultáneamente, de manera muy similar a como lo hacen los humanos en las oraciones.

    El estudio proporciona evidencia convincente de que los chimpancés pueden ir más allá de un conjunto limitado de vocalizaciones para transmitir mensajes más ricos y detallados. Por ejemplo, el bigrama “hoo + jadeo” tiene un significado muy específico, que parece señalar la construcción de un nido en un árbol, lejos de posibles depredadores, en lugar de simplemente descansar en el suelo.

    Simon Townsend, antropólogo evolutivo de la Universidad de Zúrich, que no participó en la investigación, califica los hallazgos como un “avance súper emocionante en el campo”, enfatizando que el sistema vocal combinatorio de los chimpancés es más complejo de lo que se pensaba anteriormente. Townsend y sus colegas publicaron un estudio en abril en Science que investigó la comunicación vocal en bonobos, parientes cercanos de los chimpancés. Descubrieron que los bonobos también combinan llamadas, con una llamada que modifica el significado de otra. Sin embargo, el sistema vocal de los chimpancés parece aún más complejo, empleando una gama más amplia de técnicas lingüísticas.

    Girard-Buttoz señala que ha habido más investigación sobre la comunicación vocal de los chimpancés que sobre los bonobos, lo que ha llevado a una mayor comprensión de los significados detrás de los sonidos de los chimpancés. Cree que los bonobos pueden poseer sistemas similares.

    Girard-Buttoz concluye que estos simios “tienen los bloques de construcción preliminares” del lenguaje complejo. En los humanos, esta combinación de sonidos ha “explotado”, lo que nos permite crear una vasta gama de significados potenciales. El equipo de investigación ahora está investigando si los chimpancés organizan sus llamadas en una estructura similar a una oración, como colocar el sujeto antes del verbo. También están explorando si los simios incrustan bigramas en secuencias más largas de tres o cuatro sonidos.

    En el Parque Nacional Taï, los chimpancés emplean un sistema vocal complejo, combinando sonidos de al menos cuatro maneras distintas para transmitir significados sutiles, una flexibilidad sin precedentes en animales no humanos. Este hallazgo, que revela el uso de “bigramas” y sus diversas funciones, sugiere que los chimpancés poseen elementos fundamentales del lenguaje y podrían ser clave para comprender la evolución del lenguaje humano. Investigaciones futuras sobre estructuras similares a oraciones y secuencias vocales más largas prometen revelar aún más sobre las capacidades cognitivas de estos simios.

  • Terapia de Conversión: Hipertensión y Riesgos Cardíacos

    Un nuevo estudio revela una preocupante relación entre la terapia de conversión y la salud cardiovascular a largo plazo. La terapia de conversión, una práctica desacreditada que intenta cambiar la orientación sexual o la identidad de género de una persona, ha sido condenada durante mucho tiempo por sus daños psicológicos. Ahora, los investigadores han descubierto que los hombres jóvenes asignados varones al nacer que se sometieron a terapia de conversión tenían una probabilidad significativamente mayor de experimentar presión arterial alta, inflamación elevada y otros factores de riesgo cardiovascular.

    La terapia de conversión, una práctica desacreditada que tiene como objetivo alterar la orientación sexual o la identidad de género de una persona, puede tener efectos perjudiciales en la salud cardíaca a largo plazo, según un estudio reciente. Esta investigación, publicada en JAMA Network Open, destaca un vínculo preocupante entre la exposición a la terapia de conversión y el aumento de los factores de riesgo cardiovascular en adultos jóvenes.

    Específicamente, el estudio reveló que los adultos jóvenes asignados varones al nacer que se habían sometido a terapia de conversión tenían casi tres veces más probabilidades de ser diagnosticados con presión arterial alta. Este hallazgo es particularmente alarmante considerando que la edad promedio de los participantes era de alrededor de 27 años, lo que sugiere que los impactos negativos de la terapia de conversión pueden manifestarse temprano en la vida. Además, el estudio encontró que estos individuos también exhibían niveles elevados de presión arterial en el momento del chequeo médico, lo que indica aún más un perfil cardiovascular comprometido.

    Además, el estudio documentó niveles más altos de inflamación en aquellos expuestos a la terapia de conversión. La inflamación elevada es un factor de riesgo conocido para diversas enfermedades cardiovasculares, incluidas las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares. Esto agrega otra capa de preocupación, ya que sugiere que la terapia de conversión puede desencadenar procesos biológicos que contribuyen a problemas de salud cardíaca a largo plazo. Los hallazgos de los investigadores subrayan el potencial de la terapia de conversión para iniciar una cascada de eventos que, en última instancia, aumentan el riesgo de resultados cardiovasculares adversos.

    La metodología del estudio implicó el análisis de datos de salud de más de 700 adultos jóvenes asignados varones al nacer, con aproximadamente el 23% identificándose como transgénero o con diversidad de género. Alrededor del 10% de los participantes informaron haber sido sometidos a terapia de conversión. Los investigadores evaluaron las medidas de salud cardíaca, incluida la presión arterial y los marcadores inflamatorios, e indagaron sobre los diagnósticos de presión arterial alta. Este enfoque permitió una evaluación exhaustiva de la salud cardiovascular de los participantes y una comparación entre aquellos que habían experimentado y no habían experimentado la terapia de conversión.

    Los autores del estudio enfatizaron la importancia de estos hallazgos, afirmando que “apoyan las prohibiciones de [la terapia de conversión] y la aplicación de las prohibiciones existentes para eventualmente eliminar las consecuencias adversas para la salud asociadas con estas prácticas”. También señalaron que, si bien la conciencia del daño causado por la terapia de conversión está creciendo, las prohibiciones legales siguen siendo inconsistentes en todo Estados Unidos. Por lo tanto, los legisladores deberían considerar estos resultados al dar forma a las leyes para proteger a las personas de minorías sexuales y de género de daños mayores.

    Los investigadores declararon explícitamente que la terapia de conversión se basa en “creencias desacreditadas de que las identidades, comportamientos y/o atracciones de las minorías sexuales y de género son inmorales, anormales y/o patológicas”. También destacaron que las principales organizaciones médicas, psicológicas y de derechos humanos han denunciado inequívocamente la terapia de conversión debido a sus dañinos impactos psicológicos. Estos impactos incluyen un mayor riesgo de depresión, ansiedad y suicidio, lo que enfatiza aún más los efectos perjudiciales de esta práctica.

    En conclusión, el estudio proporciona evidencia convincente de que la terapia de conversión plantea riesgos significativos para la salud cardiovascular. Los hallazgos subrayan la necesidad de esfuerzos continuos para prohibir y eliminar esta práctica dañina, así como para brindar apoyo y recursos a quienes la han experimentado. La investigación sirve como un recordatorio crítico de la importancia de proteger el bienestar de las personas de minorías sexuales y de género y promover prácticas de atención médica inclusivas.

    Un nuevo estudio revela que la terapia de conversión está asociada con tasas significativamente más altas de presión arterial alta, inflamación y presión arterial elevada en adultos jóvenes asignados hombres al nacer, destacando un riesgo para la salud física previamente no reconocido, además de los daños psicológicos conocidos. Estos hallazgos subrayan la necesidad urgente de prohibiciones legales consistentes y protecciones para las personas de minorías sexuales y de género.

  • Hospitalizaciones por RSV Caídas en Picado: Vacunas y Tratamientos

    El virus sincitial respiratorio (VSR) es una infección respiratoria común y potencialmente grave que es la principal causa de hospitalización para bebés en Estados Unidos. Sin embargo, esta temporada se observó una disminución significativa en los bebés hospitalizados con dificultades respiratorias debido al VSR, gracias a la introducción de una nueva vacuna y tratamiento.

    Inicialmente, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) publicaron un análisis que destacaba una reducción significativa en las hospitalizaciones relacionadas con el VSR entre los bebés esta temporada. Este resultado positivo siguió a la introducción de nuevas medidas preventivas, lo que marcó un cambio notable con respecto a años anteriores.

    Para comprender la importancia de este desarrollo, es crucial reconocer la gravedad del VSR. El VSR, o virus sincitial respiratorio, es la principal causa de hospitalización de bebés en los Estados Unidos. Los CDC estiman que entre 58.000 y 80.000 niños menores de 5 años son hospitalizados anualmente debido a este virus. Los recién nacidos, específicamente aquellos entre 0 y 2 meses de edad, son particularmente vulnerables a complicaciones graves por la infección por VSR.

    Además, el VSR suele seguir un patrón estacional, al igual que otras enfermedades respiratorias. La circulación del virus aumenta durante el otoño y alcanza su punto máximo durante los meses de invierno, lo que representa una amenaza constante para los niños pequeños durante este período.

    Sin embargo, la temporada 2024-2025 presentó un escenario diferente, principalmente debido a la implementación de dos nuevas estrategias diseñadas para combatir el VSR. Estas intervenciones ofrecieron una nueva capa de protección para los bebés vulnerables, lo que condujo a la disminución observada en las hospitalizaciones.

    La primera de estas nuevas estrategias es una vacuna materna, específicamente Abrysvo de Pfizer. Esta vacuna se administra a las personas embarazadas durante su tercer trimestre, idealmente cuando coincide con la temporada de VSR, que generalmente abarca de septiembre a enero. La vacuna estimula la producción de anticuerpos maternos.

    En consecuencia, estos anticuerpos maternos se transfieren al feto dentro del útero. Esta inmunidad pasiva proporciona a los recién nacidos protección durante sus primeros meses de vida, un período crítico en el que son más susceptibles a infecciones graves por VSR.

    La segunda intervención clave es un tratamiento con anticuerpos monoclonales de acción prolongada llamado nirsevimab. Este tratamiento se administra a bebés menores de 8 meses cuando entran o nacen en su primera temporada de VSR. Es particularmente crucial para los bebés que pueden no estar adecuadamente protegidos por los anticuerpos maternos.

    En esencia, nirsevimab ofrece una defensa directa e inmediata contra el virus, reduciendo la probabilidad de enfermedad grave y hospitalización. Este enfoque proactivo, junto con la vacuna materna, ha mejorado demostrablemente los resultados para los bebés esta temporada.

    Por lo tanto, la combinación de la vacuna materna y el tratamiento con anticuerpos monoclonales ha creado una defensa más sólida contra el VSR. Esto ha resultado en una reducción tangible de las hospitalizaciones, como lo demuestra el análisis de los CDC. El éxito de estas intervenciones subraya la importancia de las medidas preventivas para proteger la salud de las poblaciones vulnerables, particularmente los bebés.

    Esta temporada, la introducción de la vacuna materna (Abrysvo) y el tratamiento con anticuerpos monoclonales (nirsevimab) redujeron significativamente las hospitalizaciones infantiles por RSV. Estos avances ofrecen protección crucial para los recién nacidos, disminuyendo drásticamente el impacto de esta causa principal de hospitalización infantil. ¿Podría ser este un punto de inflexión para salvaguardar la salud de nuestra población más joven?

  • Cambios cerebrales predicen inactividad física tras los 49

    Investigadores de la Universidad Northeastern han encontrado una correlación entre los cambios en el cerebro y una disminución en la actividad física, especialmente después de los 49 años. Si bien factores como la pérdida de masa muscular y problemas de movilidad a menudo se citan como razones para la disminución de la actividad en adultos mayores, este estudio sugiere que los cambios en regiones clave del cerebro también podrían jugar un papel significativo.

    Investigadores de la Universidad Northeastern han descubierto una correlación entre los cambios en el cerebro y una disminución en la actividad física a medida que las personas envejecen. Esta investigación sugiere que el cerebro puede jugar un papel más significativo en la reducción de la actividad física de lo que se entendía anteriormente, ofreciendo potencialmente nuevas vías para la intervención y la promoción de un envejecimiento saludable.

    La sabiduría convencional a menudo atribuye la disminución de la actividad física en adultos mayores a limitaciones físicas, como la pérdida de masa muscular, la disminución de la fuerza y problemas de movilidad. Sin embargo, esta nueva investigación, publicada en el *Journal of Gerontology*, señala los factores neurológicos como un contribuyente clave. Los hallazgos del estudio sugieren que los cambios dentro del cerebro, específicamente en ciertas regiones clave, pueden estar relacionados con la disminución observada en los niveles de actividad física.

    El estudio, dirigido por Timothy Morris, profesor asistente de fisioterapia, movimiento humano y ciencias de la rehabilitación, analizó datos del Centro de Cambridge para el Envejecimiento y la Neurociencia. Los datos incluyeron información de ejercicio autoinformada y escáneres de imágenes por resonancia magnética (IRM) de los cerebros de los participantes. Utilizando una técnica estadística llamada regresión por tramos, los investigadores identificaron un punto de divergencia significativo en la asociación entre la edad y la actividad física, que ocurrió alrededor de los 49 años. Este hallazgo los impulsó a investigar los mecanismos neuronales subyacentes que podrían explicar este cambio.

    El estudio destaca el papel de la “red de saliencia”, una red de estructuras cerebrales involucradas en orientarnos a los estímulos en el entorno. Esta red, que incluye regiones como la ínsula y la corteza cingulada anterior dorsal, actúa como una especie de moderador interno, evaluando constantemente el entorno y provocando respuestas. Morris explica que la red de saliencia también incluye una subred relacionada con el control inhibitorio, que es la capacidad de suprimir los impulsos habituales e inconscientes.

    Morris proporciona un ejemplo práctico: “Digamos que una persona tiene la intención de ir al gimnasio. Vuelves a casa, recoges tu bolso y ves el sofá en la habitación. Tenemos este deseo de minimizar nuestro esfuerzo como humanos. Ahora, debido a que has visto el sofá, tienes que inhibir ese deseo de sentarte en él para ir y ser físicamente activo”. Esto ilustra cómo la red de saliencia y el control inhibitorio trabajan juntos para influir en la decisión de ser físicamente activo.

    Los investigadores proponen que el envejecimiento conduce a cambios en la red de saliencia, lo que a su vez impacta los niveles de actividad física. El estudio encontró que la red de saliencia media la asociación negativa entre la edad y la actividad física. A medida que la edad aumenta, la actividad física tiende a disminuir, y la red de saliencia es un actor clave en esta relación.

    Esta investigación subraya la compleja interacción entre la función cerebral y el comportamiento físico. La implicación es que mantener la actividad física puede volverse más desafiante a medida que envejecemos, en parte debido a estos mecanismos relacionados con el cerebro. Por lo tanto, las intervenciones destinadas a promover la actividad física deben considerar estos factores neurológicos.

    Morris enfatiza la importancia de mantener la actividad física durante la mediana edad, incluso antes de que ocurran disminuciones notables. Sugiere que al apoyar los recursos cognitivos relacionados con la actividad física, las personas pueden mitigar potencialmente el declive relacionado con la edad. Este enfoque implica fortalecer la capacidad del cerebro para iniciar y mantener la actividad física.

    Además, la investigación destaca la relación bidireccional entre la actividad física y la salud cerebral. “La actividad física puede beneficiar al cerebro, y el cerebro beneficia nuestra capacidad de participar voluntariamente en la actividad física”, afirma Morris. Este sistema de circuito cerrado sugiere que promover la actividad física no solo puede mejorar la salud física, sino también mejorar la función cognitiva, creando un ciclo de retroalimentación positiva.

    El siguiente paso para Morris y su equipo implica realizar un estudio de seguimiento para investigar más a fondo el vínculo causal entre los cambios cerebrales y la actividad física. Este estudio implicará la modificación de las redes de saliencia de los participantes y la observación de los cambios resultantes en sus niveles de actividad física. Esta investigación tiene como objetivo proporcionar evidencia más definitiva e informar intervenciones específicas para promover un envejecimiento saludable y una actividad física sostenida.

    Investigación de la Universidad Northeastern muestra una correlación entre cambios en la red de saliencia del cerebro, especialmente en el control inhibitorio, y la disminución de la actividad física alrededor de los 49 años. Esto sugiere que cambios cerebrales, no solo limitaciones físicas, contribuyen a la reducción del ejercicio al envejecer, resaltando la importancia de mantener la actividad física en la mediana edad para fortalecer los recursos cognitivos y potencialmente romper este ciclo. Investigaciones futuras buscan establecer una relación causal, subrayando que un cerebro sano puede impulsar un estilo de vida saludable y activo.

  • Químicos Plásticos: Sueño Alterado, Mayor Riesgo de Enfermedad

    Nuevas investigaciones sugieren que los químicos que se encuentran comúnmente en los plásticos cotidianos podrían estar alterando el ciclo natural de sueño-vigilia de nuestro cuerpo, o ritmo circadiano, de manera similar a la cafeína. Esta alteración, observada en estudios de laboratorio en células humanas, podría potencialmente aumentar el riesgo de varios problemas de salud, desde trastornos del sueño hasta cáncer. El estudio se centra en los químicos extraídos de plásticos como el PVC y el poliuretano, materiales utilizados en una amplia gama de productos, desde dispositivos médicos hasta juguetes y envases de alimentos.

    Químicos plásticos encontrados en artículos cotidianos como sondas de alimentación médicas, bolsas de hidratación, juguetes, envases de alimentos y muebles pueden alterar el ciclo natural de sueño-vigilia de 24 horas del cuerpo y el ritmo circadiano. Esta alteración, similar a los efectos del café, aumenta el riesgo de varios problemas de salud, incluidos trastornos del sueño, diabetes, problemas inmunológicos y cáncer. Esta conclusión se deriva de una nueva investigación in vitro.

    Específicamente, el estudio examinó químicos extraídos de sondas de alimentación médicas de PVC y bolsas de hidratación de poliuretano. Estos hallazgos revelaron, por primera vez, cómo los químicos plásticos probablemente interfieren con las señales celulares que regulan el reloj interno del cuerpo, potencialmente desplazándolo hasta 17 minutos. El reloj interno es “increíblemente importante para la fisiología y la salud en general”, según Martin Wagner, coautor del estudio e investigador de químicos plásticos.

    El ritmo circadiano, el reloj interno del cuerpo, juega un papel fundamental en la regulación del estado de alerta y el cansancio en respuesta a la luz y la oscuridad. Las alteraciones de este ritmo están relacionadas con un mayor riesgo de numerosos problemas de salud, como la obesidad, la demencia y las enfermedades cardiovasculares. Esto resalta la importancia de los hallazgos del estudio.

    La investigación se centró en una vía biológica diferente a la de estudios anteriores, que a menudo se concentran en el sistema endocrino y los efectos hormonales de químicos como los ftalatos y el bisfenol. Este nuevo estudio investigó el impacto de los químicos plásticos en las células, específicamente en el receptor de adenosina.

    El proceso biológico por el cual estos químicos plásticos afectan al cuerpo es similar al efecto de la cafeína en el ritmo circadiano y el receptor de adenosina. La cafeína desactiva el receptor de adenosina, aumentando el ritmo circadiano y manteniéndonos despiertos. Por el contrario, los químicos plásticos activan el receptor de adenosina, pero también tienen un efecto similar al mantenernos despiertos.

    El receptor de adenosina, ubicado en el cerebro, envía señales al cuerpo para iniciar los procesos diarios. Wagner explica que cuando el receptor de adenosina es activado por los químicos, es posible que no transmita este mensaje de manera efectiva, retrasando los procesos fisiológicos naturales del cuerpo.

    Si bien los químicos no son tan potentes como la cafeína, su impacto en los procesos celulares ocurre mucho más rápido que los efectos a largo plazo de los plásticos en las hormonas, como señala Wagner. Las implicaciones de esto aún no están claras, pero Wagner sugiere que “probablemente no sea bueno”.

    El estudio se realizó in vitro, es decir, en células humanas en un laboratorio. El siguiente paso, según Wagner, es investigar los efectos de estos químicos en los peces cebra, que comparten procesos fisiológicos similares en sus cerebros con los humanos. Esto proporcionará más información sobre el impacto potencial en los organismos vivos.

    La investigación futura también se centrará en identificar los químicos específicos dentro del plástico y el PVC que son responsables de alterar el ciclo de sueño-vigilia. El PVC, en particular, es un material complejo que contiene hasta 8,000 químicos, algunos de los cuales son subproductos del proceso de fabricación. Esta complejidad dificulta su gestión.

    El objetivo final de esta investigación es informar las políticas e influir en las prácticas de la industria. Wagner afirma que los hallazgos se utilizarán para presionar a los legisladores para que promulguen regulaciones y para alentar a la industria a eliminar estos químicos dañinos de los plásticos. Esto subraya la importancia de los hallazgos del estudio para la salud pública y la protección ambiental.

    Nueva investigación revela que los químicos filtrados de plásticos comunes como PVC y poliuretano pueden alterar el ritmo circadiano del cuerpo, afectando el sueño y potencialmente aumentando el riesgo de diversos problemas de salud, de manera similar a los efectos de la cafeína. Aunque las consecuencias a largo plazo no están claras, este estudio destaca la necesidad crítica de reevaluar la producción de plástico y priorizar alternativas más seguras para proteger nuestra salud.

  • El hedor secreto: cómo las plantas evolucionaron para oler a carne podrida

    Algunas plantas han desarrollado una sorprendente estrategia para atraer polinizadores: emiten un olor fétido que recuerda a carne podrida o estiércol. Los científicos se han preguntado durante mucho tiempo cómo estas plantas producen este olor desagradable, que típicamente se asocia con la materia orgánica en descomposición. Sin embargo, investigaciones recientes han descubierto un fascinante mecanismo genético detrás de esta adaptación evolutiva.

    Las plantas que huelen a carne podrida o estiércol atraen moscas para la polinización, una adaptación fascinante. Hasta hace poco, el mecanismo detrás de esta peste a carroña, típicamente asociada con la descomposición bacteriana, seguía siendo un misterio.

    Investigadores han descubierto que varios linajes de plantas evolucionaron independientemente la capacidad de producir este olor fétido a través de una modificación genética específica. Este hallazgo, publicado en Science el 8 de mayo, arroja luz sobre un notable truco evolutivo.

    La clave de esta transformación reside en el gen SBP1. El proceso comenzó con la duplicación de este gen, un evento común en la evolución en varios organismos, incluidos los humanos.

    Después de la duplicación, la copia extra de SBP1 sufrió mutaciones. Estas mutaciones implicaron alteraciones en la secuencia de aminoácidos de la enzima producida por el gen.

    En el caso del jengibre silvestre (Asarum simile) y el arbusto eurya de Asia Oriental (Eurya japonica), fueron necesarios tres cambios de aminoácidos para producir el olor característico. Por el contrario, la col de mofeta asiática (Symplocarpus renifolius) requirió solo dos cambios de aminoácidos para lograr el mismo efecto.

    El gen SBP1 original produce una enzima que descompone el metanetiol, un químico conocido por su olor desagradable. Este mismo compuesto es responsable del mal aliento, o halitosis, en algunos individuos.

    La enzima original, que se encuentra en humanos, animales y plantas, convierte el metanetiol en peróxido de hidrógeno, sulfuro de hidrógeno y formaldehído.

    Sin embargo, las enzimas mutadas en las plantas malolientes realizan una función diferente. En lugar de descomponer el metanetiol, unen dos moléculas de metanetiol, formando disulfuro de dimetilo.

    El disulfuro de dimetilo es el químico responsable del olor pútrido a carne podrida. Curiosamente, este mismo compuesto fue detectado en la atmósfera del exoplaneta K2-18b por el Telescopio Espacial James Webb, lo que sugiere la posibilidad de vida extraterrestre.

    La capacidad de producir disulfuro de dimetilo se ha ganado y perdido múltiples veces dentro de las especies de Asarum, con los investigadores estimando más de 18 instancias. Esto sugiere un proceso evolutivo dinámico.

    Además, el equipo de investigación encontró evidencia que indica que las plantas están bajo presión evolutiva para producir esta molécula maloliente. Esto sugiere una ventaja selectiva para las plantas que pueden atraer moscas para la polinización.

    Este descubrimiento destaca el papel de las copias imperfectas de genes en la conducción de la innovación evolutiva. Los genes duplicados pueden mutar sin necesariamente interrumpir la función del gen original, proporcionando oportunidades para la aparición de nuevos rasgos.

    Este mecanismo no es exclusivo de estas plantas malolientes. Por ejemplo, las plantas de amapola desarrollaron la capacidad de producir morfina a través de un proceso similar de duplicación y mutación de genes.

    Investigadores descubrieron que varias plantas desarrollaron independientemente un olor a “carne podrida” para atraer moscas polinizadoras, duplicando y modificando un solo gen (SBP1). Este gen produce disulfuro de dimetilo en lugar de descomponer el metanetiol, el compuesto causante del olor. Este ejemplo de innovación evolutiva destaca cómo la duplicación y mutación genética impulsan el desarrollo de nuevos rasgos y subraya las complejas adaptaciones de las plantas para prosperar.

  • Nuevo fármaco promete ayudar a adolescentes a dejar el vapeo

    Muchos adolescentes que vapean quieren dejar de hacerlo, y un ensayo clínico reciente sugiere que hay una nueva herramienta para ayudar. Los investigadores descubrieron que la vareniclina, un medicamento que ya se usa para ayudar a los adultos a dejar de fumar, también puede aumentar significativamente las posibilidades de abstinencia del vapeo en adolescentes y adultos jóvenes cuando se combina con asesoramiento y apoyo por mensajes de texto.

    Muchos adolescentes y adultos jóvenes que vapean buscan formas de dejarlo, y un ensayo clínico reciente ofrece noticias prometedoras. Este ensayo sugiere que la vareniclina, un medicamento que ya utilizan los adultos para dejar de fumar, puede ser eficaz para ayudar a los adolescentes y adultos jóvenes a abstenerse de vapear.

    Específicamente, el ensayo, publicado en el *Journal of the American Medical Association*, reveló tasas de éxito significativas. Durante las últimas cuatro semanas del ensayo de 12 semanas, el 51 por ciento de los 88 participantes que tomaron vareniclina, combinada con asesoramiento y apoyo por mensajes de texto, se abstuvieron por completo de vapear. Esto es una mejora sustancial en comparación con el 14 por ciento de tasa de abstinencia observada en el grupo de 87 participantes que recibieron el mismo apoyo pero se les administró un placebo.

    Además, los efectos positivos de la vareniclina parecieron extenderse más allá del período de intervención inicial. Los investigadores realizaron un seguimiento mensual de los participantes durante tres meses después de la conclusión del ensayo de 12 semanas. La tasa de abstinencia continua para las semanas 9 a 24 para aquellos que habían tomado vareniclina fue del 28 por ciento, una diferencia notable del 7 por ciento observada en el grupo placebo durante el mismo período.

    Los expertos son optimistas sobre estos hallazgos. Lindy McGee, pediatra del Baylor College of Medicine y el Texas Children’s Hospital, que no participó en el ensayo, comentó que la tasa de abandono del 28 por ciento a las 24 semanas es “bastante buena” considerando la naturaleza adictiva del vapeo. Esto subraya el potencial de la vareniclina como una herramienta valiosa para combatir la adicción a la nicotina entre los jóvenes.

    La vulnerabilidad del cerebro adolescente a la adicción es un factor crítico para comprender la importancia de esta investigación. La adolescencia es un período de intenso desarrollo cerebral, donde las conexiones neuronales relacionadas con funciones cruciales como el pensamiento, el razonamiento, la memoria y la regulación emocional se fortalecen o se podan. Por lo tanto, el cerebro adolescente es más susceptible a la adicción, y la exposición constante a la nicotina puede interrumpir este proceso crucial de reorganización.

    La prevalencia del vapeo entre los estudiantes de secundaria destaca la urgencia de encontrar métodos eficaces para dejar de fumar. La Encuesta Nacional de Tabaco en Jóvenes de 2024 reveló que casi el 8 por ciento, o aproximadamente 1,2 millones, de los estudiantes de secundaria informaron haber usado cigarrillos electrónicos en los últimos 30 días. Además, alrededor del 30 por ciento de estos vapeadores informaron vapear diariamente, lo que indica un nivel significativo de adicción a la nicotina.

    El deseo de dejar de vapear también es evidente entre los jóvenes. Una encuesta de 2020, informada en el *Journal of Adolescent Health* en 2021, encontró que el 64 por ciento de los estudiantes de secundaria tenían la intención de dejar de vapear, y el 67 por ciento ya había intentado dejarlo en el último año. Este alto nivel de interés en dejar de fumar subraya la necesidad de opciones de cese accesibles y efectivas.

    Sin embargo, existen desafíos para brindar apoyo a los jóvenes que quieren dejar de vapear. Un obstáculo importante es la variación en las leyes estatales con respecto a la prescripción de medicamentos a personas menores de 18 años sin el consentimiento de los padres. Esto puede complicar el proceso de brindar apoyo basado en medicamentos.

    Otro desafío involucra las dificultades logísticas asociadas con las terapias de reemplazo de nicotina existentes, como pastillas o chicles. Estos métodos a menudo requieren uso durante el horario escolar, lo que puede requerir la participación de las enfermeras escolares.

    La vareniclina, un medicamento recetado que se vende bajo la marca Chantix, ofrece una opción potencialmente más conveniente. Ya ha demostrado ser eficaz para ayudar a los adultos a dejar de fumar. Además, un pequeño ensayo clínico en adultos, informado en el *American Journal of Preventive Medicine* en 2024, sugirió su eficacia para dejar de vapear. La vareniclina funciona al unirse a los receptores de nicotina en el cerebro, lo que puede reducir los efectos gratificantes de la nicotina y aliviar los síntomas de abstinencia.

    Los participantes en el nuevo ensayo clínico tenían entre 16 y 25 años y habían vapeado durante al menos cinco días a la semana durante los últimos tres meses. Además de las mayores tasas de abstinencia, el grupo de vareniclina también experimentó reducciones en los antojos de nicotina y los síntomas de abstinencia, lo que demuestra aún más los beneficios potenciales del medicamento.

    Al ayudar a los pacientes a desarrollar un plan para dejar de fumar, los proveedores de atención médica a menudo incorporan asesoramiento, apoyo por mensajes de texto y medicamentos. También consideran las motivaciones individuales para dejar de fumar para ayudarlos a establecer metas realistas. Además, la detección de afecciones subyacentes como la ansiedad y la depresión es crucial para brindar un apoyo integral.

    Para los proveedores de atención médica, como la Dra. McGee, la vareniclina representa una valiosa adición a su conjunto de herramientas. Como una píldora dos veces al día, se puede tomar fuera del horario escolar, lo que la convierte en una opción más conveniente para muchos adolescentes. La disponibilidad de otra opción de medicación es prometedora, ofreciendo esperanza a los jóvenes que luchan contra la adicción a la nicotina.

    Un ensayo reciente demuestra que la vareniclina, un medicamento para dejar de fumar en adultos, ayuda significativamente a los adolescentes a dejar de vapear, ofreciendo una nueva herramienta prometedora junto con el asesoramiento y el apoyo. Dado que las tasas de vapeo adolescente siguen siendo altas y los métodos tradicionales enfrentan desafíos, este medicamento brinda esperanza para un enfoque más efectivo contra la adicción a la nicotina, resaltando la necesidad de conversaciones abiertas entre adolescentes, padres y profesionales de la salud sobre las opciones disponibles.

  • Ciclismo bajo presión: Riesgos climáticos y resiliencia urbana

    El cambio climático amenaza cada vez más el ciclismo en áreas urbanas, a pesar de su potencial como estrategia para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y la contaminación del aire. Este estudio resume la evidencia actual sobre los impactos de las olas de calor, los desastres naturales y la contaminación del aire en el ciclismo urbano, destacando la necesidad de comprender y promover la resiliencia de los ciclistas: su capacidad para seguir pedaleando a pesar de estos peligros sensibles al clima.

    El cambio climático plantea desafíos significativos para el ciclismo urbano, particularmente debido a peligros sensibles al clima como las olas de calor, los desastres naturales y la contaminación del aire. Estos peligros impactan negativamente el ciclismo, por lo que es crucial entender cómo los ciclistas pueden adaptarse y mantener el uso de sus bicicletas frente a estos desafíos.

    El cambio modal de los coches a las bicicletas es una estrategia bien establecida para reducir las emisiones locales de gases de efecto invernadero y la contaminación del aire en las ciudades. El desarrollo de infraestructura ciclista y programas de bicicletas compartidas ha contribuido a un aumento de los viajes diarios en bicicleta. Las políticas de apoyo han impulsado aún más el ciclismo en varias regiones. Por ejemplo, Ámsterdam experimentó un aumento del 15% en el ciclismo tras las mejoras en la infraestructura, mientras que Sevilla y Bogotá tuvieron ganancias del 10%, y Vancouver y París vieron aumentos más pequeños de aproximadamente el 5%. A pesar de estos avances, el cambio climático y los peligros sensibles al clima amenazan el uso de la bicicleta en las ciudades.

    A medida que aumentan las temperaturas globales, se espera que la frecuencia e intensidad de los peligros sensibles al clima aumenten. Esto incluye olas de calor más frecuentes e intensas, especialmente en las zonas urbanas, y un aumento de los desastres naturales como los ciclones tropicales y los incendios forestales. Se espera que el riesgo de incendios forestales aumente en regiones como Australia, Canadá, EE. UU. y el Mediterráneo. Las olas de calor y los incendios forestales empeoran la contaminación del aire al aumentar los niveles de ozono (O3) y partículas (PM10-2.5). El humo de los incendios forestales eleva significativamente las concentraciones de PM2.5 tanto a nivel local como en ciudades a miles de kilómetros de distancia. Por lo tanto, a medida que las olas de calor y los incendios forestales aumentan, y co-ocurren con más frecuencia con el cambio climático, la contaminación del aire empeorará.

    Estos peligros sensibles al clima impactan negativamente el uso de la bicicleta. Los estudios que utilizan datos de movilidad de sistemas de bicicletas compartidas proporcionan información sobre la frecuencia y duración de los viajes durante tales eventos. Una investigación que examina 40 ciudades de todo el mundo ha demostrado que el uso de bicicletas compartidas aumenta con el aumento de las temperaturas hasta un punto de inflexión entre 19°C y 33°C, más allá del cual el uso disminuye. También se observó un efecto negativo de la temperatura extrema (≥32°C) en el uso de bicicletas compartidas en la ciudad de Nueva York (EE. UU.), aunque en algunas áreas el uso de bicicletas compartidas se mantuvo sin cambios a pesar del calor. Las variaciones dentro de la ciudad en el uso de la bicicleta están influenciadas por las diferencias en el sombreado y las disparidades socioeconómicas. El sombreado proporcionado por árboles, toldos y edificios contribuye a un efecto de enfriamiento, reduciendo el malestar térmico para los ciclistas y fomentando el uso. En San Francisco (EE. UU.), las personas de bajos ingresos y las que no tienen acceso a automóviles dependen desproporcionadamente de las bicicletas en comparación con las personas de altos ingresos o los propietarios de automóviles. Estas diferencias en el uso de la bicicleta dentro de una ciudad durante eventos de calor extremo subrayan el papel del entorno construido, al tiempo que reflejan las desigualdades sociales.

    Muchas ciudades han implementado sistemas de alerta de olas de calor debido a los efectos nocivos de la exposición al calor extremo en la salud humana. Estas alertas pueden influir en el uso de la bicicleta. Por ejemplo, las alertas de olas de calor en Buenos Aires (Argentina) se asocian con una disminución del 20% en el número de viajes diarios de los usuarios de edad avanzada. También se ha informado de un efecto específico de género negativo, con reducciones del 16% para las mujeres más jóvenes y del 25% para las mujeres mayores. Sin embargo, la disminución de los viajes diarios de los usuarios ya no se observa en el caso de dos días consecutivos de alertas de olas de calor, lo que indica que las alertas de olas de calor solo son efectivas el primer día.

    La contaminación del aire también impacta negativamente el ciclismo. La investigación en Seúl (Corea del Sur) reveló que el uso de bicicletas compartidas disminuyó cuando los niveles de partículas PM2.5 y PM10 excedieron las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. Por el contrario, la investigación en Londres (Reino Unido) demostró que los bajos niveles de O3 se asociaron con una menor velocidad de los ciclistas. Este es el primer estudio que destaca que las concentraciones de O3 por debajo de la recomendación de la Organización Mundial de la Salud pueden afectar negativamente el comportamiento ciclista.

    Las alertas de contaminación del aire también afectan negativamente el uso de la bicicleta. Se encontró que los viajes en bicicleta disminuyen entre un 14 y un 35% después de una alerta única en Sídney (Australia), mientras que un segundo día consecutivo de alertas resulta en solo una reducción del 5%. Esta evidencia sugiere que las alertas de contaminación del aire reducen el uso de la bicicleta, pero principalmente el primer día, ya que el impacto disminuye rápidamente para el segundo día.

    Los desastres naturales también impactan el comportamiento ciclista. Los datos de ciclismo de Houston (EE. UU.) mostraron que el uso de la bicicleta tardó seis semanas en recuperarse a los niveles anteriores al huracán Harvey. Otra investigación reveló una disminución de los viajes en bicicleta durante los eventos de humo de incendios forestales, con la magnitud del impacto correlacionada con los niveles de concentración de PM2.5 en Seattle (EE. UU.). Los patrones posteriores al evento mostraron variaciones en las áreas estudiadas, y algunas experimentaron un lento retorno a los niveles de actividad física previos al evento, probablemente debido a los efectos persistentes en la salud del humo (por ejemplo, problemas respiratorios). Estos estudios destacan aún más un retraso entre el final de un desastre natural y la reanudación de los hábitos de ciclismo, con una duración que varía según las áreas.

    En conclusión, los peligros sensibles al clima tienen impactos inmediatos y retrasados en el ciclismo, lo que reduce el uso de la bicicleta durante y después de tales eventos. Los factores estructurales, políticos e individuales pueden influir en la capacidad de recuperación de estos eventos, comúnmente conocida como resiliencia climática. Además, las desigualdades de género y sociales pueden exacerbarse durante los peligros sensibles al clima. Los estudios futuros que combinen el ciclismo con bases de datos de peligros sensibles al clima presentan una oportunidad única para identificar factores que promuevan la resiliencia del uso de la bicicleta urbana y evaluar los impactos de otros peligros sensibles al clima, como inundaciones repentinas, tormentas de polvo o lluvias torrenciales.

    Las amenazas climáticas como las olas de calor, los incendios forestales y la contaminación del aire afectan significativamente el uso de la bicicleta urbana, reduciéndolo durante y después de estos eventos, y exacerbando las desigualdades sociales. Si bien las alertas pueden frenar temporalmente el uso, su efectividad disminuye rápidamente. Investigaciones futuras que combinen datos de ciclismo con bases de datos de riesgos climáticos son cruciales para identificar factores que promuevan la resiliencia del uso de la bicicleta urbana e informar estrategias para un transporte sostenible y adaptado al clima.

  • Golf y Parkinson: Riesgo Elevado

    Muchos jubilados sueñan con vivir cerca de un campo de golf, pero un nuevo estudio sugiere que este entorno idílico podría plantear un riesgo para la salud. Investigadores han encontrado una posible relación entre vivir cerca de campos de golf y un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson, atribuyendo el riesgo a la exposición a pesticidas utilizados en el mantenimiento del campo.

    Muchos futuros jubilados sueñan con pasar sus años dorados cerca de un campo de golf, pero un nuevo estudio sugiere que esta podría no ser una buena idea. Esta investigación indica una posible conexión entre la proximidad a los campos de golf y un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson.

    El estudio, realizado por investigadores de la Clínica Mayo, el Centro Médico de la Universidad de Kansas y el Centro Médico de la Universidad de Rochester, señala la exposición a pesticidas como el principal culpable. Estos productos químicos, a menudo utilizados para mantener la condición prístina de los campos de golf, pueden representar un riesgo para la salud de los residentes cercanos. El estudio destaca específicamente la posibilidad de exposición incidental a pesticidas que permanecen en el aire y se filtran en el suministro de agua.

    Los hallazgos del estudio revelan una clara relación dosis-respuesta. Las personas que vivían a menos de una milla de un campo de golf tenían más del doble de probabilidades de recibir un diagnóstico de Parkinson en comparación con las que vivían a más de seis millas de distancia. Este riesgo elevado persistió para aquellos que vivían a una distancia de hasta tres millas de un campo. La conexión comenzó a disminuir después de tres millas, lo que sugiere un posible efecto umbral. Los investigadores declararon explícitamente: “Nuestros resultados mostraron una clara relación dosis-respuesta… Las personas que viven más cerca de los campos de golf tenían un riesgo significativamente mayor de Parkinson”.

    Los pesticidas, incluidos neurotoxinas como el clorpirifos y el maneb, se utilizan comúnmente en los campos de golf para mantener su apariencia. Estudios anteriores ya han establecido vínculos entre estos productos químicos y el desarrollo de la enfermedad de Parkinson. Este estudio se basa en ese conocimiento existente, proporcionando evidencia adicional de los posibles peligros asociados con la exposición a pesticidas.

    El equipo de investigación utilizó modelos estadísticos avanzados para analizar datos de más de 5.500 individuos en Minnesota y Wisconsin, basándose en el Proyecto de Epidemiología de Rochester. Ajustaron cuidadosamente varios factores, incluyendo la edad, el sexo, la raza, los ingresos, la utilización de la atención médica y la residencia rural versus urbana, para garantizar la precisión de sus hallazgos. El estudio examinó los historiales médicos y las direcciones residenciales de 419 pacientes con Parkinson y 5.113 controles emparejados.

    Además de la proximidad a los campos de golf, el estudio también investigó el riesgo potencial asociado con la contaminación de las aguas subterráneas. Los investigadores encontraron niveles de riesgo elevados entre los participantes cuyo agua potable provenía de áreas de servicio de aguas subterráneas que incluían un campo de golf. Estos residentes tenían casi el doble de probabilidades de padecer Parkinson en comparación con aquellos en regiones similares sin un campo de golf.

    El estudio identificó niveles de riesgo aún mayores en áreas consideradas “vulnerables”, como aquellas con lecho rocoso poco profundo o suelo grueso, que permiten que los pesticidas se infiltren más fácilmente en los acuíferos. El hecho de que el 77% de los participantes del estudio vivieran en áreas de servicio basadas en aguas subterráneas subraya la posible gravedad de este riesgo. Esto sugiere que los sistemas municipales de agua compartidos podrían ser un punto focal para la exposición, particularmente cuando los pozos están ubicados cerca de campos de golf.

    Incluso después de tener en cuenta la contaminación del agua, los investigadores encontraron que la proximidad a los campos de golf por sí sola exponía a un mayor riesgo de Parkinson, especialmente en áreas urbanas. Este hallazgo implica que los residuos de pesticidas transportados por el aire son un factor significativo. Los autores señalaron que “Las áreas residenciales más densas pueden atrapar más contaminantes en el aire, lo que contribuye a una mayor exposición”.

    Este estudio representa uno de los primeros estudios poblacionales a gran escala en examinar la relación entre los campos de golf y la enfermedad de Parkinson. Si bien la evidencia anecdótica y ocupacional ha insinuado una relación causal en el pasado, esta investigación proporciona una perspectiva más amplia. Estudios anteriores, aunque de menor escala, han descubierto tasas elevadas de Parkinson entre los empleados de campos de golf y aquellos que viven cerca de áreas tratadas. Sin embargo, estos estudios anteriores carecían de los datos geográficos y médicos completos disponibles para los investigadores actuales.

    Curiosamente, los investigadores no encontraron un mayor riesgo relacionado con los pozos municipales, independientemente de su ubicación. Los autores sugieren que esto podría deberse a la complejidad de los sistemas locales de tratamiento y distribución de agua, que pueden variar ampliamente. Esto destaca la necesidad de una mayor investigación sobre los procesos específicos utilizados por los diferentes sistemas de agua.

    Los investigadores concluyeron que sus hallazgos resaltan la necesidad de políticas de salud pública más sólidas con respecto al uso de pesticidas en los campos de golf, particularmente en áreas donde los residentes dependen del acceso a las aguas subterráneas. Enfatizaron que su estudio proporciona “evidencia biológicamente plausible, a nivel de población, de que tanto la exposición ambiental como la exposición a pesticidas transmitidos por el agua pueden aumentar el riesgo de [Parkinson] en las comunidades cercanas”.

    Vivir cerca de campos de golf podría aumentar significativamente el riesgo de Parkinson debido a la exposición a pesticidas, tanto por agua contaminada como por residuos en el aire, con una disminución del riesgo más allá de tres millas. Este estudio a gran escala resalta la necesidad de políticas de salud pública más estrictas sobre el uso de pesticidas para proteger a las comunidades vulnerables – quizás sea hora de reconsiderar el costo de las prístinas calles.

  • Ciudades de EE. UU. se Hunden: Estudio Revela Hundimiento Generalizado

    Muchas ciudades importantes de Estados Unidos están experimentando un fenómeno preocupante: su suelo se está hundiendo lentamente, un proceso conocido como subsidencia. Un estudio reciente de radar satelital revela que casi todas las 28 ciudades más pobladas del país están afectadas, con porciones significativas de sus áreas urbanas hundiéndose a diferentes velocidades debido a factores como la urbanización, la sequía y el aumento del nivel del mar.

    Es probable que, si piensas en una gran ciudad de Estados Unidos, su terreno se esté hundiendo lentamente. Un reciente estudio de radar satelital revela una tendencia preocupante: las 28 ciudades más pobladas de Estados Unidos están experimentando subsidencia, o hundimiento del terreno, debido a factores como la urbanización, la sequía y el aumento del nivel del mar.

    Para ilustrar la omnipresencia de este problema, el estudio encontró que en cada ciudad analizada, al menos el 20 por ciento del terreno urbano se hundió en alguna medida entre 2015 y 2021. Además, en 25 de las 28 ciudades, una cifra asombrosa, al menos el 65 por ciento del terreno se está hundiendo. Este fenómeno generalizado impacta a una parte significativa de la población estadounidense.

    De hecho, los investigadores estiman que estas áreas urbanas en hundimiento albergan a casi 34 millones de personas, lo que representa aproximadamente el 12 por ciento de la población total de Estados Unidos. Si bien el estudio enfatiza que estas ciudades no corren un riesgo inminente de colapso, las tendencias a la baja son motivo de preocupación, lo que requiere atención y medidas proactivas.

    El geofísico Leonard Ohenhen, que ha estado analizando las tasas de subsidencia, destaca la naturaleza a menudo ignorada de este problema. Afirma que la subsidencia es “un problema pernicioso, muy localizado y a menudo pasado por alto en comparación con el aumento global del nivel del mar, pero es un factor importante que explica por qué los niveles de agua están aumentando en muchas partes del este de Estados Unidos”.

    El estudio identifica ciudades específicas que experimentan una subsidencia significativa. Las áreas urbanas donde el 98 por ciento o más del terreno se está hundiendo incluyen Chicago, Dallas, Columbus, Detroit, Fort Worth, Denver, Nueva York, Indianápolis, Houston y Charlotte. Estas ciudades se enfrentan a desafíos considerables debido a la subsidencia continua del terreno.

    Además, algunas ciudades están experimentando tasas de hundimiento particularmente rápidas, que superan los 2 milímetros por año. Estas incluyen Nueva York, Chicago, Houston, Dallas, Fort Worth, Columbia, Seattle y Denver. El hundimiento acelerado en estas ubicaciones plantea un mayor riesgo para la infraestructura y la estabilidad general del entorno urbano.

    En Texas, la situación es particularmente pronunciada. Ciudades como Fort Worth, Dallas y Houston están experimentando algunas de las tasas de subsidencia más rápidas de la nación, con un promedio de más de 4 mm por año. Esta rápida tasa de hundimiento subraya la urgencia de abordar las causas subyacentes e implementar estrategias de mitigación en estas áreas.

    Si bien la mayoría de las otras ciudades tienen zonas localizadas con tasas de hundimiento que superan los 5 mm por año, como Treasure Island en San Francisco y áreas alrededor de Islais Creek, las implicaciones siguen siendo significativas. Los científicos generalmente están de acuerdo en que las tasas de subsidencia superiores a 5 mm por año justifican una seria preocupación.

    Incluso a tasas más bajas, el hundimiento desigual del terreno puede provocar daños en la infraestructura. Como señala el estudio, si el terreno se hunde de manera desigual, como es el caso en Nueva York, Las Vegas y Washington, DC, puede causar agrietamiento y desestabilización de carreteras, edificios y puentes. Este hundimiento desigual también puede exacerbar los riesgos de inundación.

    Los autores del estudio estiman que más de 29.000 edificios en las principales ciudades estadounidenses se encuentran actualmente en áreas con un riesgo alto o muy alto de daños debido a la subsidencia. Esto resalta el potencial de importantes consecuencias económicas y sociales.

    El geofísico Manoochehr Shirzaei enfatiza la naturaleza insidiosa de este riesgo, explicando que “la naturaleza latente de este riesgo significa que la infraestructura puede verse comprometida silenciosamente con el tiempo, y los daños solo se hacen evidentes cuando son graves o potencialmente catastróficos”. Esto subraya la importancia de la detección temprana y las medidas preventivas.

    Houston se destaca como la ciudad que se hunde más rápido entre las 28 investigadas. Más del 40 por ciento de su terreno se está hundiendo a una velocidad superior a 5 mm por año, y el 12 por ciento se hunde a una velocidad superior a 10 mm por año. Esto se atribuye en gran medida a la extracción de agua subterránea a largo plazo y a la extracción de petróleo y gas, lo que destaca el impacto de las actividades humanas en la estabilidad del terreno.

    El estudio revela una fuerte correlación entre la deformación vertical de las ciudades, como Houston, y los cambios en los niveles de agua subterránea. Esto sugiere que reducir la extracción de agua subterránea podría potencialmente ralentizar el proceso de hundimiento. Sin embargo, la solución óptima varía según las características únicas de cada ciudad.

    El estudio también sugiere que las ciudades costeras que se enfrentan al aumento del nivel del mar pueden necesitar implementar adaptaciones como la protección contra la intrusión de agua salada y las marejadas ciclónicas, o incluso considerar la retirada. Ciudades como Nueva Orleans, que se enfrentan a riesgos de inundación, pueden requerir terrenos elevados o sistemas de drenaje mejorados. Los centros urbanos en riesgo de agrietamiento desigual podrían modernizar o introducir infraestructura para resistir mejor los cimientos en movimiento.

    El objetivo a largo plazo del equipo de investigación es mapear todas las costas del mundo utilizando esta técnica. Shirzaei señala que “sabemos que los planificadores de varias ciudades de Estados Unidos ya están utilizando nuestros datos para hacer que nuestras costas sean más resilientes, y queremos que las ciudades de todo el mundo puedan hacer lo mismo”. Esto subraya el potencial de esta investigación para informar y apoyar los esfuerzos globales para abordar la subsidencia del terreno y sus riesgos asociados.

    Un nuevo estudio revela hundimiento del suelo en 28 grandes ciudades de EE. UU., afectando a casi 34 millones de personas. Impulsado por la urbanización, la sequía y el aumento del nivel del mar, las tasas de hundimiento son preocupantes, con Houston hundiéndose más rápido debido a la extracción de agua subterránea. Aunque no es una amenaza inmediata, el hundimiento desigual amenaza la infraestructura y las inundaciones, comprometiendo potencialmente miles de edificios. Abordar este “riesgo silencioso” a través de prácticas sostenibles, adaptaciones costeras e infraestructura resiliente es crucial para proteger nuestros centros urbanos; se están realizando investigaciones y mapeo global para ayudar en este esfuerzo.