Los vinos sin alcohol están ganando popularidad a medida que los consumidores buscan opciones de bebidas más saludables y sin alcohol. Estos vinos, definidos por su contenido reducido de alcohol, se producen mediante diversas técnicas destinadas a minimizar el etanol, preservando al mismo tiempo las características sensoriales deseables y los posibles beneficios para la salud. Esta revisión explora los métodos de producción, los atributos sensoriales, la aceptación del consumidor y las ventajas para la salud asociadas con los vinos sin alcohol, junto con su idoneidad para el maridaje con alimentos y la experiencia gastronómica general.
Vinos sin alcohol: Agradabilidad sensorial y beneficios para la salud
El ámbito de los vinos sin alcohol, que engloba aquellos con bajo o nulo contenido de alcohol, está experimentando un aumento de interés, impulsado por la evolución de las preferencias de los consumidores y una creciente conciencia sobre la salud y el bienestar. Esta revisión profundiza en los aspectos multifacéticos de estas bebidas, examinando sus métodos de producción, perfiles sensoriales, aceptación por parte del consumidor, posibles beneficios para la salud y el papel que desempeñan en la experiencia gourmet.
En primer lugar, la definición de vinos con bajo (o nulo) contenido de alcohol es crucial para comprender el alcance de esta revisión. Si bien las definiciones legales varían según la región, estos vinos generalmente contienen un contenido de alcohol significativamente reducido en comparación con los vinos tradicionales. La Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) ha desempeñado un papel clave en el establecimiento de normas y directrices para los procesos de desalcoholización. Esto sienta las bases para explorar las diversas técnicas empleadas para lograr esta reducción.
Las técnicas de desalcoholización constituyen el núcleo de la producción de estos vinos y pueden clasificarse ampliamente en métodos vitícolas, físicos y enzimáticos/microbiológicos. Los métodos vitícolas, como la cosecha temprana de las uvas, tienen como objetivo reducir el contenido de azúcar en las uvas, limitando así la posibilidad de formación de alcohol durante la fermentación. Por ejemplo, la cosecha temprana puede reducir el alcohol hasta en un 3% v/v, manteniendo al mismo tiempo una acidez y unas propiedades sensoriales aceptables en algunas variedades [13,14,15,16,17]. Otro método consiste en reducir la superficie foliar, lo que limita la acumulación de azúcar al reducir la actividad fotosintética. Este enfoque puede preservar el sabor y los compuestos fenólicos, mejorando ciertos compuestos aromáticos en algunas variedades [18,19,20,21,22,23,24,25,26,27,28,29,30,31,32,33,34]. La poda tardía, que retrasa la maduración, es otra técnica utilizada para reducir la acumulación de azúcar y mejorar la madurez fenólica [19,20,35,36,37,38,39,40,41].
Los métodos físicos implican la separación del etanol del vino utilizando diversas técnicas. Los procesos de membrana, como la pervaporación, la destilación osmótica, la nanofiltración y la ósmosis inversa, utilizan membranas selectivas para lograr esta separación. Estos métodos pueden aplicarse a bajas temperaturas, son eficientes energéticamente y son escalables, y algunos métodos preservan la calidad del vino [18,42,43,44,45,46,47,48,49,50,51,52,53,54,55]. Los procesos térmicos, como la destilación al vacío y las columnas de cono giratorio, utilizan calor para eliminar compuestos volátiles, incluido el etanol. Estos métodos son muy eficientes y pueden lograr la desalcoholización completa, lo que los hace aplicables a vinos viscosos [7,18,56,57,58,59,60,61,62,63,64]. Sin embargo, también pueden eliminar aromas deseables, lo que provoca una pérdida de calidad.
Los métodos enzimáticos y microbiológicos ofrecen enfoques alternativos. Los métodos enzimáticos, en particular el uso de glucosa oxidasa, implican la oxidación de la glucosa antes de la fermentación para limitar la formación de etanol. Este enfoque de pre-fermentación permite una reducción eficaz del etanol [65,66,67,68,69,70,71,72,73]. Los métodos microbiológicos, como el uso de levaduras no Saccharomyces, explotan vías metabólicas alteradas para reducir el etanol. Estas levaduras pueden reducir el etanol hasta en un 2% v/v y mejorar la complejidad sensorial y la diversidad aromática [28,74,75,76,77,78,79,80,81,82,83,84,85,86,87,88,89,90,91,92,93,94,95,96,97]. También se utilizan la respiración de etanol de S. cerevisiae y levaduras modificadas genéticamente, aunque estas últimas se enfrentan a desafíos de aceptación por parte del consumidor [28,88,98,99,100,101,102,103]. La reducción de la biomasa y la fermentación detenida son otras estrategias que pueden producir vinos dulces con menor contenido de alcohol [49,104,105,106,107,108].
El impacto de la desalcoholización en el perfil sensorial del vino es una consideración crítica. Los atributos visuales, como la intensidad del color, pueden verse afectados por el proceso de desalcoholización. El aroma y la memoria olfativa, componentes cruciales de la apreciación del vino, son particularmente susceptibles a los cambios. Por ejemplo, en Merlot y Pinot Noir, la percepción de las notas de frutos rojos y la intensidad del aroma disminuyeron después de la desalcoholización mediante ósmosis inversa y destilación al vacío [18]. De manera similar, en Aglianico, las notas de cereza y frutos rojos disminuyeron después de la destilación osmótica [117]. El sabor, el aroma, la sensación en boca y la palatabilidad también se alteran significativamente. El cuerpo, el calor y la amargura de los vinos a menudo disminuyen, mientras que la percepción de astringencia y acidez puede aumentar [18,117,118]. La elección del método de desalcoholización influye en gran medida en estos resultados sensoriales.
La aceptación por parte del consumidor y la disposición a pagar son factores clave que impulsan el mercado de los vinos con bajo (o nulo) contenido de alcohol. Los estudios han demostrado que la percepción y el comportamiento del consumidor son complejos, y que factores como la información proporcionada influyen en las preferencias [3,109,110,111,112]. Si bien algunos consumidores pueden percibir estos vinos como menos deseables, otros se sienten atraídos por los beneficios para la salud y la capacidad de disfrutar de la experiencia del vino sin los efectos del alcohol. La disposición a pagar puede variar según la calidad percibida, la marca y el contexto de consumo [113].
Los posibles beneficios para la salud de los vinos con bajo (o nulo) contenido de alcohol son un área de interés importante. Estos vinos conservan muchos de los compuestos beneficiosos que se encuentran en los vinos tradicionales, como los antioxidantes, en particular los polifenoles. Estos compuestos están asociados con varios beneficios para la salud, incluida la salud cardiovascular. Los estudios han demostrado que el vino tinto desalcoholizado puede disminuir la presión arterial sistólica y diastólica y aumentar el óxido nítrico plasmático [5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5,5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Los vinos sin alcohol ganan popularidad, producidos mediante diversas técnicas que van desde ajustes vitícolas hasta procesos enzimáticos, cada uno impactando los perfiles sensoriales. Si bien la dealcoholización puede alterar el aroma y la palatabilidad, estos vinos ofrecen potenciales beneficios para la salud, incluyendo propiedades antioxidantes y efectos positivos en la salud cardiovascular e intestinal. Con el aumento de la demanda del consumidor, explorar maridajes innovadores y profundizar la investigación en los métodos de producción será crucial para maximizar tanto el atractivo sensorial como las ventajas para la salud, consolidando los vinos sin alcohol como una alternativa convincente en el panorama de las bebidas.