Tesla ha experimentado un declive dramático en su valor, perdiendo casi el 49% de su capitalización de mercado en los últimos meses. Esta caída sin precedentes, que analistas de JPMorgan han comparado con pocos precedentes en la historia automotriz, se atribuye a la disminución de las ventas, las preocupaciones sobre el liderazgo –particularmente la participación del CEO Elon Musk en asuntos políticos– y un impacto negativo resultante en la percepción de la marca.
Tesla ha experimentado una caída dramática e inédita en su capitalización de mercado, perdiendo casi el 49% de su valor – una asombrosa cifra de $777 mil millones – desde diciembre hasta el miércoles después del cierre de la bolsa, cayendo desde un pico de $1.54 billones. Esta rápida erosión del valor es un fenómeno raramente visto en la industria automotriz, lo que ha llevado a los analistas de JPMorgan a afirmar que “les cuesta pensar en nada análogo” en su historia. Si bien se consideran comparaciones las pérdidas de cuota de mercado de las marcas de automóviles japonesas y coreanas en 2012 y 2017, desencadenadas por disputas diplomáticas con China, estas estuvieron “limitadas a un solo mercado”, a diferencia de la actual caída global que afecta a Tesla. Esta significativa caída destaca la gravedad y singularidad del reciente desempeño de Tesla.
Los principales impulsores de esta sustancial disminución en la capitalización de mercado son multifacéticos, e incluyen cifras de ventas en declive y crecientes preocupaciones sobre el liderazgo, particularmente las acciones y la influencia del director ejecutivo Elon Musk. Los analistas de JPMorgan han vinculado explícitamente la disminución a “el trabajo del Sr. Musk con el Departamento de Eficiencia Gubernamental”, que ha resultado ser “controvertido a nivel nacional”. Si bien algunos en la derecha política podrían estar complacidos con la participación de Musk, el efecto general en las ventas de Tesla parece ser negativo. Esto sugiere que los compromisos políticos de Musk están impactando activamente la percepción del consumidor y las decisiones de compra.
Además, Tesla se enfrenta a una reacción tangible en forma de protestas públicas e incidentes de vandalismo en las salas de exhibición en todo Estados Unidos. Trump ha defendido públicamente a Tesla e incluso ha sugerido etiquetar a los perpetradores como terroristas domésticos, lo que subraya la sensibilidad exacerbada que rodea la situación actual de la empresa. Esta presión externa, combinada con las preocupaciones internas sobre el enfoque político de Musk, crea un entorno desafiante para la reputación de la marca y el impulso de las ventas de Tesla.
Los analistas de JPMorgan han reducido significativamente sus expectativas para el desempeño futuro de Tesla, recortando su precio objetivo en un 41%, de $230.58 a $135. También han reducido su guía de entregas de vehículos para el primer trimestre de 2025 a aproximadamente 355,000, lo que representa una disminución del 8% año tras año desde el primer trimestre de 2024. Esta revisión a la baja refleja un escepticismo más amplio sobre la capacidad de Tesla para mantener su trayectoria de crecimiento frente a los vientos en contra actuales.
El momento de esta disminución coincide con otros eventos significativos en las empresas de Musk, específicamente su adquisición de X, anteriormente conocida como Twitter. Los analistas de JPMorgan señalaron que “la disminución simultánea en los precios y las expectativas de volumen de unidades de Tesla coincidió con su adquisición de X”, lo que sugiere una posible distracción del enfoque de Musk del negocio automotriz principal. Esta observación plantea preguntas sobre el impacto de los diversos compromisos de Musk en la eficiencia operativa y las prioridades estratégicas de Tesla.
A pesar de estos desafíos, algunos analistas siguen siendo optimistas sobre las perspectivas a largo plazo de Tesla. Los analistas de Morgan Stanley, por ejemplo, señalaron varios “catalizadores” en la cartera de la empresa, incluido el lanzamiento anticipado del robotaxi en Austin a finales de este verano y otra demostración de Optimus, el robot humanoide, antes de fin de año. Estas posibles innovaciones podrían revitalizar la confianza de los inversores y estimular el crecimiento futuro. Sin embargo, también advierten que las expectativas sobre los plazos de entrega de Tesla podrían necesitar ser moderadas, dada la historia de Musk de incumplimiento de plazos.
A pesar de las pérdidas recientes, Tesla sigue siendo la empresa automotriz más valiosa a nivel mundial, superando significativamente a su competidor más cercano, Toyota, que tiene una capitalización de mercado de $292 mil millones. Esto demuestra la fortaleza perdurable de la marca Tesla y la demanda continua de sus vehículos eléctricos, incluso en medio de la turbulencia actual del mercado. Sin embargo, la gran brecha entre el valor de Tesla y el de los fabricantes de automóviles tradicionales como Toyota subraya la magnitud de la reciente disminución y los desafíos que enfrenta Tesla para mantener su posición dominante.
En los últimos meses, Tesla ha sufrido una caída drástica del 49% en su capitalización de mercado, impulsada por la disminución de las ventas, las preocupaciones sobre la participación política del CEO Elon Musk y un cambio negativo en la percepción de la marca. Los analistas buscan precedentes históricos en la industria automotriz, y aunque existen posibles factores positivos como los taxis autónomos, la empresa enfrenta desafíos para recuperar la confianza de los inversores y cumplir con sus ambiciosos objetivos de entrega. Quizás sea momento de reevaluar la relación entre liderazgo, política y estrategia empresarial a largo plazo en el volátil mundo de la innovación de vehículos eléctricos.